La revolución ha siddo con el Stryd FootPood. Un aparato que se coloca a modo de podómetro fácilmente en la zapatilla y que es muchísimo más sensible y eficaz, tanto como un medidor de potencia de una bicicleta.
La mejora ha sido considerable hasta el extremo de generar al corredor la misma dependencia que un cliclista, hacia su necesidad de controlar los vatios que ejerce sobre las bielas. Solo que en este caso sobre las zapatillas.
Este aparato se carga con una base a través de cable USB, la carga puede durar varias semanas, dependiendo del kilometraje que hagas, es compatible con cualquier dispositivo con Bluetooth o Ant+.
Para determinar la potencia crítica y zonas de entrenamiento hay varios test. A mi el que más me gusta es el que consiste en hacer dos intervalos a tope con recuperación completa entre ambos. Uno de 3' y otro de 9'. La potencia media que des, debes introducirla junto a tu peso en la pestaña de settings de Power Center de Stryd, y ya tienes las zonas de entrenamiento.
Ventajas sobre el pulso y el ritmo. Las mismas que en ciclismo. La respuesta inmediata para llegar a la zona deseada, factores como el frío, el calor, el estado de ánimo o el cansancio no inciden negativamente, como es el caso del pulso. Y la última... te garantiza estar aplicando la potencia máxima con garantía de no decaer según la distancia.
A modo práctico muestro un entrenamiento de carrera en la que he combinado la mayor parte en Z3 con unas pinceladas de 30'' sobre un desnivel del 4% en Z5. Llegar a Z5 de pulso es muy complicado, y más si te encuentras cansado, con el potenciómetro Stryd en la primera zancada ya estaba trabajando en la zona deseada. Esa es la principal virtud de este sofisticado y útil aparato. Estoy completamente seguro. Así como hayá por el 2009 ya acerté con el potenciómetro en ciclismo, que será el futuro de todo runner.
Os muestro una gráfica del trabajo de hoy



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